UIMP 2.0 Taller del Romanico

UIMP 2.0 Taller del Románico: El Románico al alcance de la mano


La primera vez que Teodora Doukaina asistió a un banquete de la corte veneciana provocó la sorpresa de los convidados de su esposo, el Dux Domenico Selvo. La princesa bizantina, de costumbres muy refinadas para la época, acababa de ordenar a su esclavo eunuco que cortase en pequeñas piezas el pedazo de carne del menú de aquel día. Para ello, el criado se valía de un extraño pincho dorado de tres puntas con el que inmovilizaba la tajada que iba despedazando en diminutos trozos con un afilado cuchillo, tal y como su señora había pedido.

Teodora Doukaina, hija de emperadores y princesa de tierras poderosas, había llegado en el siglo XI a una Venecia en la que el uso del tenedor provocaba la consternación de los comensales, quizá no tanto por la modernidad de la bizantina sino porque los venecianos tenían una evidente falta de pericia en el manejo del cubierto, cuyas puntas podían herirles boca, lengua, labios. A pesar de los intentos de otras cortes de imitar la costumbre de Teodora, tuvieron que pasar varios siglos hasta que el tenedor se popularizó en todas las clases sociales.

Los ciudadanos medievales comían fundamentalmente con las manos, ayudándose con un pedazo de pan para empujar otro alimento o para absorber una salsa. En las mesas medievales no faltaban los cuchillos que portaba cada uno de los comensales, quizá hubiera alguna cuchara para tomar las sopas, que también eran sorbidas, y copas para el vino compartidas entre varios .

Se lavaban las manos antes de comer y varias veces durante el banquete y gracias a esta costumbre surgieron los mapparius, criados encargados de sostener y ofrecer una toalla, un paño, una servilleta, al rey cada vez que éste se aseaba las manos. El mapparius era un sirviente mucho más importante de lo que pueda parecer: si el joven conseguía mantener este oficio durante varios años, era relativamente sencillo que el monarca lo recompensara designándole conde o duque. De haber coincidido en el tiempo, los mapparius y el tenedor hubieran sido rivales pues la tecnología del cubierto reducía las intervenciones de los sirvientes.

La sociedad medieval, en general, comía dos veces al día: el almuerzo, a media mañana, y otra más ligera al acabar el día. El desayuno se destinaba a mujeres, niños y enfermos y era considerada una práctica débil. Las cenas a altas horas o muy copiosas eran entendidas como escenarios de bebida y prostitución, y en ellas no era demasiado común la presencia de mujeres.

Así que la Teodora con la que comenzábamos este acercamiento a las mesas medievales debió parecer un ser extraño, frívolo y alocado a los invitados de su esposo: mujer, precursora del uso del tenedor, que requiere servilleta en sus comidas y que decora sus estancias con unos peculiares candelabros de luz indirecta. Teodora murió de una enfermedad degenerativa que algunos venecianos quisieron traducir como un juicio divino por su excesivo modo de vivir. A la envidia, los humanos, le buscamos cierto origen celestial.

PD. No se vayan de Iconos Medievales sin escuchar este tesoro, que rescaté de un cajón poco transitado. Espero que les guste.


Visitas: 4

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de UIMP 2.0 Taller del Romanico para añadir comentarios!

Participar en UIMP 2.0 Taller del Romanico

© 2012   Creado por Pablo de Castro.   Tecnología de .

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio